El senador Antonio Taveras (Partido Revolucionario Moderno) generó polémica al votar en contra de la nueva Ley de Reforma Policial, argumentando que la iniciativa aprobada no representa un cambio estructural profundo en la institución.
Taveras sostiene que, desde 1996, el país ha intentado reformar la Policía Nacional sin resultados significativos. Según el legislador, ninguna de las reformas anteriores ha logrado transformar la esencia de la institución, que mantiene —a su juicio— una cultura de represión y violencia acumulada durante seis décadas.
“Esta reforma no es suficiente porque no va al centro del problema”, afirmó Taveras. Para él, el proyecto aprobado no toca la raíz del problema: una cultura institucional arraigada en métodos represivos en lugar de preventivos y de servicio a la ciudadanía.
La propuesta alternativa: refundar la Policía
En lugar de una reforma gradual, el senador planteó la necesidad de refundar la Policía Nacional. Su propuesta consiste en crear una nueva institución integrada por miembros completamente nuevos, seleccionados y formados desde cero en una academia de entre dos y cuatro años de duración.
Estos nuevos agentes, según Taveras, deberían recibir un entrenamiento profundo en:
- Trato adecuado a la ciudadanía
- Principios democráticos
- Solución pacífica de conflictos
- Servicio y protección a la población
“Su papel principal debe ser cuidar a la gente, no matarla”, enfatizó el senador.
Un llamado a la valentía
El legislador concluyó su intervención haciendo un fuerte llamado a la clase política y a la sociedad: “Hay que atreverse a hacer las reformas fundamentales que esta sociedad está demandando. Con miedo no vamos a reformar este país, necesitamos valentía y compromiso”.
Análisis:
Los argumentos de Antonio Taveras ponen el dedo en una de las principales críticas históricas a los intentos de reforma policial en República Dominicana: la tendencia a realizar cambios superficiales o cosméticos sin transformar la cultura organizacional ni los perfiles de ingreso de los agentes. Su propuesta de refundación total es radical y coincide con demandas de sectores de la sociedad civil que exigen una policía más profesional, cercana a la comunidad y respetuosa de los derechos humanos.
Sin embargo, esta posición también genera cuestionamientos sobre su viabilidad: ¿es realista desmantelar completamente una institución con más de 50 mil miembros? ¿Qué pasaría con la seguridad ciudadana durante un proceso de transición de varios años?
Lo cierto es que el senador Taveras ha colocado sobre la mesa un debate incómodo pero necesario: si las reformas parciales han fallado durante casi 30 años, ¿hasta cuándo seguiremos repitiendo el mismo enfoque con resultados limitados?
Su voto en contra y su discurso representan una voz disidente dentro de la bancada oficialista que obliga a reflexionar sobre si la ley aprobada es un verdadero cambio estructural o solo un ajuste más en la larga cadena de reformas inconclusas de la Policía Nacional.







