
Santo Domingo Este – El proyecto del Monorriel de Santo Domingo, una de las obras insignia prometidas para mejorar la movilidad en el Gran Santo Domingo, enfrenta serios cuestionamientos ambientales que podrían impedir su avance o obligar a una rediseño significativo del trazado.
Según preocupaciones expresadas por comunidades y ambientalistas, una parte del recorrido propuesto atravesaría o pasaría muy cerca de zonas protegidas de los Farallones del Llano Costero, un ecosistema de alto valor ecológico que incluye cuevas, cavernas, acantilados y áreas de gran biodiversidad en Santo Domingo Este.
Riesgo de no obtener la licencia ambiental
Para que cualquier gran obra de infraestructura pueda ejecutarse en el país, es obligatorio obtener la Licencia Ambiental del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Expertos y residentes advierten que, en su trazado actual, el monorriel podría no cumplir con los requisitos establecidos en la legislación ambiental dominicana, especialmente la Ley 64-00 y las normas sobre áreas protegidas.
Los Farallones representan un patrimonio natural único. Intervenciones en estas zonas podrían generar:
- Destrucción o afectación de cuevas y formaciones geológicas.
- Impacto en la flora y fauna local.
- Riesgos de erosión y deslizamientos por la construcción de pilares elevados.
- Alteración del paisaje natural que caracteriza al Este de la capital.
Comunidades en alerta
Residentes de sectores como Valle del Este, Reparto Los Tres Ojos y zonas aledañas a los Farallones han elevado sus voces. Aunque apoyan la necesidad de un sistema de transporte moderno que descongestione el tráfico, rechazan que este se haga a costa del medio ambiente.
“Queremos desarrollo, pero no a cualquier precio. No podemos sacrificar nuestras áreas protegidas”, han manifestado voceros comunitarios.
Un dilema entre progreso y sostenibilidad
El Monorriel busca conectar Santo Domingo Este con el Distrito Nacional en aproximadamente 18 minutos, con una primera etapa de unos 10-11 kilómetros y varias estaciones. Las autoridades lo presentan como una solución clave para aliviar el caótico tránsito en la Autopista Las Américas y la avenida Charles de Gaulle.
Sin embargo, ambientalistas y urbanistas sostienen que el progreso no puede venir a costa de destruir lo poco que queda de áreas naturales en una de las zonas más pobladas del país. Sugieren evaluar alternativas de trazado que eviten las zonas protegidas, aunque esto podría elevar los costos o modificar las estaciones planeadas.
¿Qué sigue?
Se espera que el Ministerio de Medio Ambiente realice los estudios de impacto ambiental correspondientes de forma rigurosa y transparente. Cualquier aprobación apresurada sin cumplir los estándares técnicos y legales podría ser recurrida ante los tribunales, retrasando aún más un proyecto que ya genera expectativa entre la población.
El monorriel representa una gran oportunidad para modernizar el transporte en Santo Domingo, pero su ejecución debe respetar el equilibrio entre desarrollo urbano y protección ambiental. Sacrificar los Farallones no solo sería un error ecológico, sino también un precedente peligroso para futuras obras en el país.







