¿Por qué no solo Bertico de coordinador del presidente?

Había noticias de que Dio Astacio no solo pretendía ser alcalde, sino también coordinar al PRM frente al presidente, para hacer prevalecer sus «deseos» por encima de las estructuras históricas del partido. Adán, quien se dio cuenta de ello, y Bertico, que está convencido de que se lo merece por ser Luisista desde el inicio, se encontraron en medio de esta situación.

Todo en el PRM se complica.

Se sabe que Dio Astacio, quien quedó en cuarto lugar en las elecciones pero fue colocado en primer lugar y finalmente se impuso mediante la compra de votos el pasado 18 de febrero, ahora va, como se advirtió varias veces, hacia las estructuras del partido. Usará el poder de ser alcalde para lo que Manuel no hizo: prevalecer en el partido, construyendo nuevas estructuras y reemplazando las existentes para apoderarse de la institucionalidad.

Durante meses, en diferentes exposiciones y opiniones, advertimos que las ambiciones de Dio Astacio son demasiado grandes. Ahora, tras asegurarse del presupuesto de la Alcaldía por cuatro años, en teoría, va tras el PRM. Se escuchan argumentos de que al «pastor» le interesaría competir por la presidencia de la república.

La solución salomónica y hasta ridícula de tres coordinadores desnuda debilidad institucional y, sobre todo, falta de liderazgo, en una masa militante donde cada «jefe de equipo» no recibe órdenes de los demás, donde todos los liderazgos son horizontales y no hay niveles.

Este «desorden» se complica aún más con el senador andando solo con Dio Astacio. Aunque no tendrá mayores inconvenientes para su reelección, sobre todo con una adversaria débil, podría quedar atrapado en estas luchas de poder dentro de un partido que lo acepta pero no lo asimila. Es claro que el pastor tendrá de frente a la militancia que le importa poco inmolarse pero no dejar que el pastor dé un golpe de estado institucional como ahora, quería prevalecer sobre las entidades históricas en cuanto a la coordinación.

Este «picado» de una responsabilidad elemental y hasta trivial podría estar planteando la imposibilidad, incluso para el presidente, de dar órdenes dentro del partido en Santo Domingo Este. Muestra por qué Wellington Arnaud fue colocado como coordinador desde dentro, nadie manda a nadie, simplemente.

Este capítulo, eminentemente penoso, muestra que una cosa es la reelección de una persona como el presidente Luis Abinader, la militancia, y otra son los intereses inmisericordes y casi siempre políticamente incorrectos que han movido históricamente al partido. Aunque con Manuel y su liderazgo logró prevalecer y ahora, con la compra de votos, quedarse, podría estar anunciando periodos muy inestables. Esta vez, con «poder desde la Alcaldía» y los que intenten sobrevivir al abuso de los recursos para asaltar no solo el poder de una institución pública, sino también al partido.

Algo es claro. Bertico debió ser el coordinador del presidente, Dio dedicarse a administrar la alcaldía mientras colaboraba con este, y Adán fortalecer el accionar, sin mezquindad, desde su sólido puesto como presidente del partido. Pero el sentido común es el menos presente en cada escenario, donde el consenso político siempre está rodeado de «peros».

Relacionados