Hora de Separar: Los verdaderos pastores versus los mercaderes de la fe

Es hora de separar la paja del trigo. Es hora de distinguir entre los verdaderos pastores y aquellos que han convertido el evangelio en un negocio rentable y una plataforma de poder.

Así lo ha evidenciado la periodista Nuria Piera en sus investigaciones, donde expone con crudeza cómo un sector de los líderes evangélicos ha desviado el mensaje de Jesucristo hacia el enriquecimiento personal y la ambición política.

Los verdaderos pastores, según el modelo bíblico, no se enriquecen con la fe. No viven en mansiones, no conducen vehículos de lujo ni acumulan fortunas mientras sus congregaciones luchan por llegar a fin de mes. Su labor se basa en el servicio, la humildad y el ejemplo. No presionan por diezmos obligatorios ni convierten la ofrenda en una deuda espiritual. Entienden que la fe no es un contrato comercial.

Sin embargo, otro grupo —cada vez más visible— opera de forma diferente. Usan la palabra de Dios como herramienta de manipulación. Algunos incluso toman cursos de oratoria y persuasión para aprender técnicas de convencimiento emocional, cómo generar culpa, cómo crear expectativas de “bendición financiera” a cambio de “siembra” y cómo mantener a la gente atada emocional y económicamente a sus iglesias.

Estos mercaderes de la fe convierten los templos en centros de recaudación. Diezmos, ofrendas especiales, “campañas de fe”, ventas de aceites, pañuelos y productos “ungidos” forman parte de un sistema que genera grandes sumas de dinero, muchas veces exento de impuestos.

La incursión en la política: fe al servicio del poder

Uno de los aspectos más preocupantes que destacan las investigaciones de Nuria Piera es el creciente involucramiento político de estos líderes religiosos.

Muchos pastores han dejado el púlpito para convertirse en actores políticos activos. Utilizan su influencia espiritual y la lealtad de sus congregaciones para guiar el voto de miles de personas hacia determinados candidatos o partidos. En algunos casos, ellos mismos se postulan como candidatos a diputados, alcaldes o regidores, transformando sus iglesias en verdaderas plataformas electorales.

Frases como “Dios me reveló que votes por este candidato” o “Apoyar a este partido es apoyar el reino de Dios” se escuchan con frecuencia en temporadas electorales. De esta manera, convierten la fe en un instrumento de poder terrenal, alejándose del mensaje espiritual para buscar cuotas de poder político y beneficios personales.

Hora de separar.

Es necesario que los creyentes hagan una clara distinción. La fe no debe ser un instrumento para enriquecerse ni para conquistar poder político. El verdadero pastor cuida, sirve y da ejemplo. El mercader, en cambio, se sirve de las ovejas.

Las investigaciones de Nuria Piera invitan a la reflexión profunda: ¿estamos ante un avivamiento espiritual o ante una industria religiosa que crece a costa de la buena fe de miles de dominicanos?

Llegó la hora de separar. La pureza de la fe lo exige.

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