El alcalde anuncia la dizque creación de la orquesta sinfónica municipal, mientras nunca más convocó al coro de la Alcaldía, ni ha fomentado el uso de la radio municipal y seguro no ha visitado la escuela laboral de lutería.
Quiere «crear cosas nuevas» pero busca destruir lo avanzado, dando muestras de una envidia que le corroe la mente y el corazón.
¿Qué talentos usará? ¿Con qué instrumentos tocará esa sinfónica? ¿Sabe el alcalde qué es la llamada música clásica? ¿Habrá escuchado algún día alguna obra de Beethoven?
Estamos atrapados en una administración donde su cabeza piensa de manera «pasajera», muy pequeña, engreída en una casa de espejos donde cada uno muestra un rostro consumido por bajezas humanas, lo peor del ser humano, rozando lo satánico, incapaz no solo de reconocer los logros culturales de los anteriores en la alcaldía, sino incluso de sus propios compañeros.
En Santo Domingo Este existen muchos esfuerzos en el tema de la cultura, pero el propio alcalde quería convertir a Chencha en una iglesia.
La envidia mata… el no reconocimiento al prójimo termina matando lo poco sano que tengas como ser humano… alguien que incluso quiere llamarnos dizque «orientaleños» por no continuar el propósito de ser acreedores de los nombres dignos de la patria y que hasta quiere cambiar el digno nombre de la radio municipal Voz Trinitaria por el que sea, con tal de no dar crédito.
Quien actúa con tanta mezquindad termina hundido en su propio desdén, en su propia mediocridad, y seguro, no hay nada peor que los seres mediocres.
Si quiere crear la sinfónica, que la cree. La disfrutaremos, seguro, más que él, que apuesto tiene poco conocimiento de un tipo de música que incluso, no abunda en RD, a ver si llena la orquesta de músicos del otro lado del río como ha repartido la publicidad, mirando hacia otro lado y abandonando a la prensa local.
No es el amor lo que por desgracia conduce al alcalde en su diario accionar, sino el de hacer negocios y entregar a manos foráneas los recursos del municipio.
No, este no es un comentario personal, es una advertencia a que sentimientos tan bajos, rastreros, conducidos por lo peor del ser humano descrito como los deseos de Satán, que es la envidia, quieren arrebatar aquello de ciudad «Justa y Creativa», creyendo, en el poco espacio del pensar, que ese eslogan era personal porque no alcanza a entender los objetivos de los ciudadanos, por los ciudadanos y para los ciudadanos.
@Fdo_Buitrago
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01/08/2024







