Un evento sin alma: La entrega de la antorcha que nadie celebró

Fue un acto que debió estar cargado de emoción, alegría y orgullo deportivo. Sin embargo, la entrega de la antorcha de los Juegos a la Alcaldía de Santo Domingo Este se convirtió en un evento insípido, sin sabor y penosamente vacío de entusiasmo real.

Las imágenes del momento lo dicen todo. Mientras el alcalde aparece sonriente, posando con la antorcha como si se tratara de un gran triunfo personal, a su alrededor se respira un ambiente frío y forzado. Ni niños, ni atletas, ni público presente mostraban emoción alguna. Rostros serios, miradas ausentes y sonrisas inexistentes revelan la cruda realidad: no había alegría.

No basta con llevar personas a un evento para que este tenga alma. Se pueden llenar las gradas, se pueden ubicar funcionarios y empleados municipales en primera fila, pero la alegría no se fabrica ni se obliga. Y en este caso quedó más que claro: el acto careció por completo de esa energía contagiosa que debería caracterizar una entrega de antorcha deportiva.

El contraste fue lamentable. Un momento que representa la juventud, el deporte y la esperanza de un pueblo se redujo a un simple acto protocolario vacío, usado aparentemente más para generar una fotografía que para celebrar de verdad. El alcalde sonreía, sí. Pero era una sonrisa solitaria en medio de un ambiente apagado.

Este tipo de eventos ponen en evidencia una vez más la desconexión que existe entre la actual gestión municipal y la ciudadanía. Se busca la foto, el titular y la narrativa, pero se descuida lo esencial: generar un sentimiento genuino de orgullo y emoción colectiva.

La entrega de la antorcha no fue un festejo. Fue, lamentablemente, un acto más de propaganda sin sustancia: frío, forzado y, sobre todo, sin alma.

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