El incendio registrado en Cancino Adentro no solo expuso la acumulación descontrolada de basura, sino también el vertido masivo de gomas de automóviles en la zona. El hecho no es casual: es la consecuencia directa de un abandono administrativo.

Una de las últimas gestiones destacadas de la administración de Manuel Jiménez fue el acuerdo con una empresa que reciclaba los neumáticos. Aquel convenio ofrecía una solución ordenada a un residuo peligroso que, cuando se acumula, dificulta el drenaje, propicia focos de vectores y termina alimentando incendios como el que acaba de ocurrir.
Hoy ese avance se perdió. El reciclaje de gomas fue abandonado y se volvió al desorden y a la disposición informal. Mientras tanto, el funcionario adulón Milton Olivo se dedica a promocionar en redes planes de reciclaje hipotéticos e inexistentes. La gran pregunta es si siquiera sabe que Santo Domingo fue la única ciudad donde se reciclaban las gomas de automóvil.
El reciclaje no es un adorno. Es una herramienta básica y útil. Que la actual administración no haya sido capaz de sostener ni siquiera lo ya logrado demuestra una clara incapacidad gerencial. Cancino Adentro ardió por esa razón.







