
Al alcalde de Santo Domingo Este se le ha «acusado» de haber apoyado a Carolina y haberla traicionado, apoyando a Collado, al cual también dejó a un lado. Pasó por Wellington, que creyó en su fidelidad, y hace poco se le vio con Yayo y este le hace el juego; es el cuello actual de la mordida.
Estos dirigentes, todos, se sabe que fueron muy complacientes con los penosos sucesos del 1 de octubre de 2023, donde el alcalde quedó en cuarto lugar y cayó a primero, mientras al que iba en primer lugar lo lanzaron al cuarto, parece, para que renunciara.
Hoy hay una estela de engañados y Yayo se viste en una fiesta repleta de dirigentes ficticios del PRM que no arrastran a nadie, pues se sabe que el alcalde no pudo ni recabar las firmas para su candidatura y no pudo registrarse como aspirante.
Yayo, sin estructuras en Santo Domingo Este, parece apelar al bulto de «pastores» y empleados del ayuntamiento, en un suceso penoso para quien goza de prestigio en el partido.
Yayo debe cuidarse.
El alcalde está en caída libre, despreciado por una ciudad abandonada, con un partido en el cual los funcionarios tratan de no retratarse y, para colmo, la Alcaldía sometida al PEPCA por presunta corrupción.
De los aspirantes a la presidencia, al único que no se le conocen estructuras de algún tipo es precisamente a Yayo, que no debe confiar en quien ha logrado traicionar políticamente los acuerdos con los otros «afueriados» hoy.
Yayo es solo la víctima actual y será el burlado mañana, cuando, como con los demás, el alcalde no cumpla sus pactos y compromisos políticos, pues es claro que cumplir promesas no es su naturaleza, ni políticos ni de inversionistas de campaña como Karim.
Fernando Buitrago
22/6/2026







