El PLD en Santo Domingo Este: un fantasma que solo aparece en época de precandidaturas

PLD quemandose por fraude

Santo Domingo Este, la ciudad más poblada de la República Dominicana, atraviesa uno de sus momentos más críticos en cuanto a gestión municipal. Sin embargo, lo más preocupante no es solo la evidente dejadez del gobierno local, sino la absoluta inexistencia de una oposición real. Y el principal responsable de ese vacío es el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), otrora la organización política más poderosa del país, hoy reducido a una sombra silenciosa en el municipio.

Paradójicamente, el secretario general del partido es de Santo Domingo Este, al igual que el principal responsable de comunicaciones de la organización. Sin embargo, el morado no se ve en una ciudad que cada día se oscurece más por la falta de fiscalización y de voz opositora. Los regidores del PLD en el Ayuntamiento lucen plegados al poder del alcalde. Tienen voto, pero prácticamente carecen de voz. Asisten a las sesiones, levantan la mano cuando corresponde y guardan silencio ante los atropellos, la opacidad y las denuncias constantes que pesan sobre la actual administración. No se les ve encabezando fiscalizaciones rigurosas, ni exigiendo rendición de cuentas, ni defendiendo a los munícipes frente a un mal gobierno.

Mientras tanto, la ciudad se descompone. Calles en mal estado, problemas de recogida de basura, inundaciones recurrentes, mercados improvisados y un crecimiento desordenado que favorece más a unos pocos que al bien colectivo. Denuncias de opacidad y sospechas de corrupción se multiplican, algunas incluso bajo la mirada del PEPCA.

El PLD, el partido que gobernó el país durante décadas y que administró este municipio en múltiples ocasiones, brilla por su ausencia.

Con su silencio sepulta no solo su presente, sino también su legado.

Líderes que solo despiertan por el 2028

Los principales dirigentes peledeístas en Santo Domingo Este aparecen en el radar mediático únicamente cuando se trata de impulsar aspiraciones presidenciales de cara al 2028. En esos momentos sí hay declaraciones, reuniones, proclamas y despliegues, pero cuando se trata de fiscalizar al alcalde, exigir soluciones concretas a los problemas diarios de la gente o construir una agenda opositora seria, el mutismo es ensordecedor.

El propio Luis Alberto, candidato del PLD en las pasadas elecciones municipales, es un claro ejemplo de esta dinámica, solo se le ve con fuerza cuando Francisco Javier o algún otro líder nacional llega al municipio en “campaña partidaria”. Entonces aparecen fotos, videos y mensajes de unidad. Pero fuera de esos guiones electorales internos, no existe una oposición estructurada, ni una agenda municipal clara, ni una voz consistente que represente a los miles de peledeístas que aún creen en el partido en Santo Domingo Este.

Una ciudad abandonada y sin contrapeso

Santo Domingo Este está siendo abandonada por los políticos de turno. El gobierno municipal actúa con la comodidad que otorga la falta de fiscalización. Y lo que más pena da, lo que más molesta, es precisamente esa ausencia de oposición. Porque una democracia sana requiere contrapesos. Requiere que el partido que gobernó por tantos años cumpla su rol de vigilante y fiscalizador cuando está en la oposición.

Hoy, el PLD en Santo Domingo Este no es oposición: es un espectador pasivo. Un partido que, con su inacción, legitima silenciosamente lo que critica en otros escenarios. A pesar de tener figuras clave del partido originarias del municipio, sus regidores votan, sus líderes sueñan con el 2028, pero la ciudad sigue esperando que alguien defienda sus intereses más allá de las precandidaturas nacionales.

Multimedios LZO, según texto de Fernando Buitrago

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