La ciudadanía tiene derecho a saber.
Hasta el momento, el alcalde no ha dado una explicación clara y pública sobre qué ocurrió con la Biblia original del Monumento a la Biblia. Simplemente desapareció y, en su lugar, se colocó una tarja. ¿Dónde está la Biblia que estaba allí? ¿Fue robada? ¿Se extravió? ¿Se deterioró? ¿Por qué no se ha informado de manera oficial y detallada a la ciudadanía sobre este hecho que afecta un monumento de valor simbólico?
De igual forma, resulta necesario que se explique con total transparencia por qué se sustituyó la histórica Cruz de Mendoza por una nueva obra. Según se ha mencionado, el costo de esta intervención alcanzaría los 3.4 millones de pesos. Ante esa cifra, surge una pregunta legítima: ¿realmente esa obra justifica un gasto de 3.4 millones de pesos? ¿Se realizó un estudio técnico y un proceso de contratación transparente que respalde ese monto? ¿O se trata de una intervención sobredimensionada en costo respecto al resultado final?
Las obras y monumentos públicos no son propiedad de ninguna administración. Pertenecen a la ciudad y a su memoria histórica. Por eso es razonable exigir:
- Una explicación oficial y documentada sobre el destino de la Biblia original del Monumento a la Biblia.
- La publicación de los contratos, estudios de costos y justificaciones técnicas de la nueva obra en la Cruz de Mendoza.
- Que se evalúe si corresponde retirar las tarjas colocadas y restituir los espacios a un diseño respetuoso con el valor histórico original.
La transparencia no es un favor. Es una obligación. La ciudadanía espera respuestas claras, no silencios ni tarjas que no explican lo fundamental.







