Cada temporada de lluvias se repite la misma escena en el sector Hainamosa, ubicado en Santo Domingo Este: calles convertidas en ríos, vehículos varados, viviendas inundadas y residentes desesperados observando cómo el agua entra a sus hogares. Las imágenes de charcos profundos, lodo y aguas estancadas ya son familiares para sus habitantes, pero la normalización de este problema no lo hace menos grave.
Una realidad recurrenteSectores como Los Pinos, Los Jardines y otras zonas aledañas de Hainamosa se ven severamente afectados ante cualquier aguacero fuerte. Vecinos reportan que basta con unas horas de lluvia intensa para que las vías principales y secundarias queden intransitables. El agua no solo dificulta la movilidad, sino que también genera problemas sanitarios, daños materiales a vehículos y viviendas, y afecta la economía local al paralizar el comercio y el transporte.
Esta situación no es nueva. Se repite año tras año, especialmente durante vaguadas o tormentas tropicales que afectan el país. Los residentes conviven con la incertidumbre: cualquier pronóstico de lluvia se convierte en motivo de preocupación y preparativos de emergencia.¿Por qué ocurre esto?Las causas son conocidas por todos los involucrados:
- Deficiencias en el sistema de drenaje pluvial: Muchos sumideros están obstruidos, rotos o simplemente insuficientes para el volumen de agua.
- Falta de mantenimiento preventivo: La limpieza regular de cañadas, alcantarillas y canales es irregular o insuficiente.
- Urbanización desordenada: El crecimiento acelerado de construcciones ha impermeabilizado el suelo, reduciendo la capacidad natural de absorción del agua. El suelo calizo de la zona, que en teoría debería facilitar la filtración, queda cubierto por asfalto y concreto sin una planificación adecuada. instagram.com
- Ausencia de soluciones estructurales: A pesar de las promesas recurrentes, faltan proyectos integrales de drenaje, elevación de calles o creación de reservorios de retención.
La gran pregunta: ¿Por qué no se actúa a tiempo?
Las autoridades locales y nacionales conocen perfectamente el problema. Cada inundación genera visitas de funcionarios, promesas y operativos de emergencia. Sin embargo, la prevención sigue siendo la gran deuda pendiente. Esperar a que ocurra el desastre para luego activar brigadas de limpieza o distribuir ayuda es una respuesta reactiva que ya no resulta sostenible.Los ciudadanos de Hainamosa y de muchos otros sectores de Santo Domingo Este exigen que la prevención sea una prioridad real:
- Limpieza sistemática y programada de drenajes antes de la temporada de huracanes.
- Ejecución de obras de infraestructura duraderas.
- Planificación urbana inteligente que considere el cambio climático y el aumento de precipitaciones extremas.
- Mayor coordinación entre la Alcaldía de Santo Domingo Este, el Ministerio de Obras Públicas y otras instituciones.







