Mientras la ciudad se hunde en agua, El Alcalde anda en figureos por Miami

Alcalde no acaba de entender cual es su rol, ahora, cree es Ministro de Medio Ambiente.

En un contexto donde el cambio climático no da tregua, Santo Domingo Este se ahoga literalmente en sus propias contradicciones. Mientras una onda tropical y una vaguada azotan el país con alertas meteorológicas por inundaciones urbanas, el municipio más poblado de la República Dominicana activa comités de emergencia que parecen más reactivos que preventivos.

El 25 de septiembre de 2025, el Centro de Operaciones de Emergencias (COE) elevó a 10 provincias en alerta amarilla, incluyendo el Gran Santo Domingo, por crecidas de ríos y arroyos. En este escenario, el alcalde Dioris Astacio opta por ausentarse: viaja a Miami en busca de «soluciones» para descontaminar el río Ozama, ignorando que el gobierno central de Luis Abinader ya asumió esa carga con recursos y planes que la alcaldía, por sus limitaciones presupuestarias, ni siquiera puede respaldar.

Esta no es la primera vez que la gestión de Astacio prioriza la imagen sobre la acción concreta. Denuncias recientes sobre invasiones ilegales en los humedales del Ozama, un ecosistema clave para la regulación hidrológica de la zona, exponen una negligencia flagrante. En julio de 2025, ambientalistas alertaron sobre el relleno sistemático de áreas protegidas con escombros y caliche, vendiendo solares ilegales hasta por 350 mil pesos, lo que acelera la deforestación y el riesgo de desastres. El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) ha señalado incluso el uso de vehículos oficiales de la Alcaldía de Santo Domingo Este en estos vertidos, un escándalo que huele a complicidad institucional. Mientras tanto, el Ministerio de Medio Ambiente realizó desalojos en julio, pero sin el respaldo local sostenido, estas acciones se diluyen como humo.

INDOTEL

El viaje del alcalde a Miami, enmarcado como una búsqueda de expertise internacional, roza lo absurdo. El gobierno de Abinader, a través del Decreto 531-25 del 12 de septiembre de 2025, declaró de prioridad nacional la intervención de los ríos Ozama e Isabela, con un gabinete coordinado que incluye reflotamiento de buques hundidos y saneamiento de cañadas.

Este esfuerzo, que arranca en 2022 con inversiones millonarias, no requiere de «figuetos» foráneos cuando la alcaldía carece de presupuesto propio para tales ambiciones. Astacio parece desconectado de la realidad: su administración declara de «interés municipal» la limpieza del Ozama en septiembre, pero sin un plan ejecutable más allá de resoluciones simbólicas.

Peor aún, ignora el Plan de Gestión Integral de Residuos Sólidos en la Ribera del Ozama, co-construido con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y comunidades locales. Lanzado en años previos, este iniciativa enfoca la gestión sostenible de plásticos y desechos para evitar que lleguen al mar Caribe, con mapeos comunitarios en sectores como Las Lilas y énfasis en urbanismo participativo.

El PNUD ha invertido en fortalecer la institucionalidad municipal, desde el manejo de residuos hasta la resiliencia ante desastres, adaptado a las limitaciones del ayuntamiento. Sin embargo, bajo Astacio, este plan duerme el sueño de los justos: promesas de plantas de reciclaje y saneamiento integral se evaporan en cero resultados tangibles.

Esta gestión acumula un patrón de «todo cámara y nada más». Viajes internacionales sin frutos, resoluciones vacías y una ignorancia selectiva de herramientas existentes como el PNUD refuerzan la percepción de una administración insulsa.

El rescate del Ozama no es un show de luces en Miami; es un deber local que Astacio evade, dejando que el gobierno central cargue con el peso mientras su municipio se inunda en promesas rotas.

foto cortesía de Ciudad Oriental

COMSESO S.R.L.

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