
Anda por Santo Domingo Este un dirigente de un partido de dizque oposición que dice querer ser alcalde.
«Se le ve enfocado», dice un amigo de su partido, pero yo me encojo de hombros… «¿Qué quieres decir con eso?».

La pésima administración del alcalde Dío Astacio se está comiendo la ciudad: se inunda dondequiera, las calles están destrozadas, suspendió la ejecución de los presupuestos participativos y hay fuertes rumores de que la Alcaldía está quebrada… Pero, ¿dónde está tu «líder»? «No se le ve por ninguna parte», le dije.
Hay quienes creen que ser alcalde, diputado o regidor es solo cuestión de tener dinero y «amarrar» dirigentes, en un contexto nacional donde el ciudadano está harto de la política, de los políticos y donde, incluso, la oposición no existe.
Lo que quede de ciudad para fin de este año —si es que la pésima gestión de Dío no la termina de destruir antes— ha de ser salvado por los que queden en pie con un poco de sapiencia, de oportunidad, de pensamiento de servicio; de los muy pocos que se dan cuenta de que ser alcalde no es para hacerse ricos o más ricos, sino para hacer avanzar la ciudad que nos merecemos.
Los insípidos que se enganchan a la política y que creen que visitando compañeritos se hace algo deben saber que quien no plante rodilla en tierra para defender la ciudad en estos momentos —en que el exceso de autoritarismo y la anti-gerencia destruyen lo logrado— no tendrá oportunidad. Se le abrirá la hemeroteca, los tbt de «¿dónde estabas mientras se comían nuestro presente?».
**El que leyó, que lea.



