¿Grande por Gusto? La Mesa de Seguridad de Santo Domingo Este

La clave de este retroceso

La Mesa de Seguridad, Ciudadanía y Género de la Alcaldía de Santo Domingo Este (ASDE) fue diseñada para coordinar esfuerzos entre instituciones y garantizar la seguridad en el municipio más poblado de la República Dominicana. Sin embargo, bajo la gestión del actual alcalde, Dío Astacio, los índices de delincuencia han experimentado un deterioro notable, contrastando con los logros alcanzados durante la administración de Manuel Jiménez, cuando Jesús “Chu” Vásquez era ministro de Interior y Policía.

La clave de este retroceso parece estar en un liderazgo ineficaz y centralizado, que ha debilitado la capacidad de la Mesa para abordar la inseguridad y el resurgimiento de las pandillas en el municipio.

INDOTEL

Éxitos en la Gestión de Manuel Jiménez y Chu Vásquez

Durante la alcaldía de Manuel Jiménez (2020-2024), la Mesa de Seguridad, Ciudadanía y Género logró avances significativos, especialmente bajo la coordinación de Plinio Llaverías a partir de 2022. En ese período, Santo Domingo Este fue reconocido como el municipio más seguro del país, con una reducción de la delincuencia en un 50%, según datos oficiales. Estos resultados coincidieron con la implementación de la Estrategia Integral de Seguridad Ciudadana “Mi País Seguro”, liderada por el entonces ministro de Interior y Policía, Jesús “Chu” Vásquez. Esta estrategia, que promovía la colaboración entre la Policía Nacional, la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), juntas de vecinos, iglesias y otras instituciones, tuvo un impacto positivo en sectores como Los Tres Brazos, San Luis y Ensanche Ozama.

Bajo la dirección de Llaverías, la Mesa no solo se enfocó en la represión del delito, sino que abordó factores sociales que influyen en la inseguridad, como la prevención del delito juvenil, la educación comunitaria y la gestión de la contaminación sónica. Operativos conjuntos con la Policía Nacional y la DNCD resultaron en la incautación de 7,868 gramos de estupefacientes, y se implementaron programas como diplomados en gestión de convivencia pacífica para empoderar a las comunidades. La combinación del liderazgo técnico de Llaverías y el respaldo de Chu Vásquez permitió una coordinación efectiva que transformó a Santo Domingo Este en un referente de seguridad ciudadana.

El intento inicial de Jiménez de designar a la vicealcaldesa Ángela Henríquez como presidenta de la Mesa, siguiendo el decreto 121-13, no prosperó debido a la falta de experiencia y capacidad para integrar a los diversos actores involucrados. Sin embargo, la llegada de Llaverías marcó un punto de inflexión, demostrando que un liderazgo técnico y colaborativo era esencial para el éxito.

El Deterioro Bajo Dío Astacio

Desde que Dío Astacio asumió la alcaldía en 2024, la situación de seguridad en Santo Domingo Este ha empeorado significativamente. A pesar de las afirmaciones de Astacio de que el municipio es el más seguro del Gran Santo Domingo y el cuarto a nivel nacional, con una tasa de homicidios de 8.3 por cada 100,000 habitantes, la percepción ciudadana y los indicadores reales cuentan una historia diferente. Barrios como Los Tres Brazos, Los Frailes y La Puya han visto un resurgimiento de la delincuencia, incluyendo un aumento en la actividad de pandillas que se disputan el control territorial.

El deterioro de los índices de seguridad, particularmente en lo que respecta a pandillas, contrasta con los logros de la gestión anterior. En 2023, durante la administración de Jiménez, la Policía Nacional reportó una reducción del 32% en homicidios y del 18% en heridos violentos en el Gran Santo Domingo, gracias a intervenciones focalizadas y preventivas. Sin embargo, bajo Astacio, la falta de cámaras de seguridad en sitios estratégicos, el aumento de atracos en motocicletas y la inseguridad después de las 8:00 p.m. han generado un ambiente de miedo entre los ciudadanos. Además, la autorización de 280 millones de pesos para supuestas medidas de seguridad, sin una rendición de cuentas transparente, ha levantado dudas sobre la efectividad de la gestión actual.

Un Liderazgo Centralizado que Obstaculiza la Coordinación

Las imágenes de las reuniones de la Mesa de Seguridad bajo Astacio muestran al alcalde como la figura central, ocupando el lugar que debería corresponder a un coordinador técnico independiente. Esta centralización refleja una visión limitada de la seguridad como un asunto exclusivo de la Alcaldía, ignorando las múltiples aristas sociales, económicas y culturales que la afectan. A diferencia de Llaverías, quien entendía la necesidad de un enfoque integral, Astacio parece carecer del conocimiento necesario para abordar estas complejidades, lo que ha debilitado la capacidad de la Mesa para coordinar esfuerzos efectivos.

La gestión de Astacio también ha sido empañada por escándalos que han erosionado la confianza de las instituciones y las comunidades. Esta desconfianza dificulta la colaboración con actores clave como la Policía Nacional, las juntas de vecinos y las iglesias, quienes necesitan un liderazgo que inspire compromiso. La ausencia de un coordinador designado, como lo fue Llaverías, refuerza la percepción de que la Mesa es una extensión del despacho del alcalde, en lugar de un espacio de diálogo horizontal.

La Seguridad: Un Esfuerzo Colectivo, No un Proyecto Personal

El éxito de la Mesa durante la gestión de Jiménez y Chu Vásquez demostró que la seguridad ciudadana requiere un liderazgo técnico y colaborativo que integre a todas las partes interesadas. La falta de un coordinador independiente bajo Astacio ha limitado la capacidad de la Mesa para replicar estos resultados. Mientras que Llaverías abordó factores sociales como la educación, la prevención del delito y la convivencia pacífica, Astacio se ha centrado en medidas superficiales, como la adquisición de uniformes para la Policía Municipal, sin abordar las raíces de la inseguridad.

El resurgimiento de pandillas y el aumento de la delincuencia en barrios clave son señales claras de que las políticas actuales no están funcionando. La seguridad no puede lograrse con un liderazgo que monopoliza las decisiones, sino con una coordinación que empodere a las instituciones y las comunidades. Astacio debe reconocer que la Mesa no es un proyecto personal, sino un espacio para la colaboración interinstitucional.la Mesa dejará de ser “grande por gusto” y recuperará su rol como un pilar para la seguridad y el bienestar de Santo Domingo

COMSESO S.R.L.

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