
Sí, está mal.
Descontar “casi obligado” o “obligado” del sueldo para campañas o movimientos está mal, pero este “invento” no es nuevo.

El PRM entró en el poder e implantó —junto a deseos de parte de su cúpula de cambiar para bien— costumbres de sus antecesores como las “nominillas”, descuentos por nóminas para mantener los movimientos y demás, poniendo precio a tener un empleo, como un impuesto o arbitrio ilegal.
Por desgracia, esto no es nuevo.
Justo en el primer gobierno del PLD, su cúpula removió el impedimento de que los del Comité Político fueran funcionarios del gobierno y, a partir de ahí, cada ministerio u organismo se convirtió en estamento de poder partidario donde el cobro de coimas partidarias y las nominillas se convirtieron en costumbre que, obviada por la inmovilización de la oposición, nunca se denunció.
Por desgracia, el partido en el poder aprendió y, en vez de ser diferente, emuló, cayendo víctima de su propia práctica, posiblemente implosionado por sus propios competidores internos, como suele pasar en el heredero de aquel PRD.
Hoy, los espacios de dizque “investigación periodística” venden estos excesos como “la gran vaina” cuando es solo uno de esos vicios que se heredaron del pasado, malas prácticas de un sistema clientelar que, como pandemia, cunde en los partidos del sistema.



