Críticas de Rafael Castillo al ASDE, textos buenos

La primera entrega de los anunciados textos escritos por el diputado Rafael Castillo, si bien se enmarcan en un esfuerzo de orientarse como «opositor», no aborda la ilegalidad que se intenta colocar sobre la cabeza de todo el empresariado de la ciudad de todos los niveles.

incluimos el texto íntegro de Castillo por su trascendencia, válida pero no oportuna.

La administración del alcalde Dío Astacio en el «Ayuntamiento de Santo Domingo Este (ASDE)» ha encontrado una nueva forma de presionar al sector productivo del municipio: revivir la «Resolución u Ordenanza No. 05-11» de 2011, que busca imponer una «licencia de operación anual obligatoria» a todos los comercios, equivalente a una «factura única anual» disfrazada de arbitrio municipal. Este cobro —que según denuncias y reportes oscila entre «RD$3,000 y RD$20,000» dependiendo del tamaño y giro del negocio— representa un «chantaje recaudatorio directo» contra el empresariado local, especialmente las MIPYMES, colmados, talleres, pequeños comercios y emprendedores que ya luchan con la inflación, la baja demanda y la inestabilidad económica post-pandemia.

Este intento no es nuevo: la resolución fue aprobada en 2011, pero «ninguna administración anterior» (Juan de los Santos, Alfredo Martínez ni Manuel Jiménez) se atrevió a ejecutarla por su evidente «ilegalidad» y el riesgo de dañar el aparato económico del municipio. Ahora, en 2026, con un presupuesto inflado y un déficit crónico, la alcaldía la resucita como muleta financiera para tapar huecos de ejecución deficiente y proyecciones irreales de ingresos. Empresarios y asociaciones ya han rechazado públicamente la medida, calificándola de «»palo acechao»» contra el comercio y una agresión a la libertad económica, en violación de principios constitucionales, la Ley 176-07 (Distrito Nacional y Municipios), la Ley 5-13 de Competitividad y fallos del Tribunal Constitucional que limitan los arbitrios municipales a servicios reales prestados, no a impuestos encubiertos.

INDOTEL

Mientras el empresariado enfrenta esta amenaza inmediata —que podría cerrar cientos de negocios pequeños y frenar la generación de empleo en una demarcación que más lo necesita—, el crítico más visible de la gestión Astacio, el diputado «Rafael Castillo», opta por un enfoque diluido y fragmentado. En su artículo reciente (publicado alrededor del 2 de marzo de 2026), Castillo expone con detalle y datos creíbles varios desaciertos de la alcaldía: la declaración apresurada de emergencia en abril 2024 para movilizar RD$280 millones sin rigor técnico, el aumento presupuestario del 59.75% para 2025 (de ≈RD$2,241 millones a RD$3,580 millones) basado en arbitrios inalcanzables, el fracaso del cobro ilegal a motocicletas (RD$1,050–1,200 por placa y chaleco, violatorio de la Ley 63-17 de Tránsito y el Art. 199 constitucional), el déficit superior a RD$300–381 millones al cierre de 2025 y la caída de ≈45% en ejecución de inversión. Estos puntos acumulan consistencia con denuncias previas, reportes financieros parciales y reacciones públicas (protestas motoconchistas, posposición forzada del cobro de motos).

Sin embargo, «Castillo comete un error estratégico grave»: relega la Resolución 05-11 —el problema que «más afecta ahora mismo» al empresariado— a un «próximo artículo». Dedica espacio a ilegalidades pasadas y al marketing excesivo del alcalde, pero no pone el foco prioritario en este «chantaje actual» que amenaza la supervivencia de centenares de pequeños negocios. Su táctica de escribir un tema por semana diluye la urgencia y pierde momentum: el daño al sector productivo es «presente y directo», no un capítulo futuro. Al no atacar de frente esta medida como el eje central de la crítica, Castillo permite que la alcaldía avance con menos resistencia mediática y social inmediata, mientras el empresariado sufre las consecuencias de una recaudación desesperada que ignora la realidad económica del municipio.

En síntesis, la gestión Astacio acumula improvisación, ilegalidades y priorización del gasto propagandístico sobre obras reales, pero el intento de imponer la factura única anual vía Resolución 05-11 es el error más grave y urgente del momento. Castillo documenta bien el desorden general, pero falla en jerarquizar: el «empresariado» necesita una denuncia frontal y unificada «ahora», no en entregas semanales. De lo contrario, la crítica se convierte en ruido disperso mientras el «palo acechao» sigue en pie. Santo Domingo Este merece una oposición más estratégica y menos fragmentada.

Texto íntegro del artículo de Rafael Castillo:

creado por Multimedios LZO, LA Agencia de Prensa en base a comentarios «a lo claro» de Fernando Buitrago

COMSESO S.R.L.

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