No es extraño que, tras el paso de Adolfo Pérez por PROMESE/CAL, termine en una de las instituciones más difíciles de manejar, el INABIE, que ha «reventado» a más de uno, en filas o por separado.

Adolfo, además de PROMESE/CAL, se ha encargado de las compras de medicamentos de alto costo, uno de los renglones proclamados como muy corruptos en gobiernos pasados y que representaron pruebas para el sometimiento de otrora funcionarios. PROMESE/CAL, además, cuando Adolfo la encontró, era un caos organizativo donde seguro la corrupción era «normal».

Sin embargo, Adolfo supo manejar esos cientos de millones, aplicando en extremo la transparencia y convirtiendo el tema de las licitaciones, la zona corrupta del proceso, en un ejemplo de limpieza, transmitido en vivo. Adolfo opera siempre con la Ley en la mano, garantizando que mañana no lo llamarán por errores triviales o trampas de otros en los procesos. Por ello, es muy difícil que, aun con el tema de que «no alcanza» lo destinado a este importante tema, se le acuse mañana de algún tipo de corrupción.





